viernes, 16 de marzo de 2007

Punto de partida

Enésimo intento de contar y contarme mis cosas, de entenderlas y asumirlas. Como tantos otros intentos de tantas cosas que quedaron a medias, desde tocar la guitarra hasta hacer calceta, y lo único que conseguí fue agobiar a mis amigos con canciones de Silvio y bufandas.

(...me abro mi segunda cerveza de esta tarde...)

En la tele sale una señora que se quedó embarazada de Jaime Ostos, que es un torero muy feo. Es un poco patético, pero me hace compañía (la tele, no Jaime Ostos). Yo soy un poco como las señoras que te encuentras en la carnicería el sábado por la mañana, titulo mi entrada como una canción de Rocío Jurado, y lo peor (o lo mejor) es que no me importa nada reconocerlo, es más, me gusta. Hubo una época en que quise ser un chico más normal, y hasta llegué a escuchar a Extremoduro. Pero después me acordé de que a mí de pequeño me gustaba lo mismo que a mis padres. Y no me quedó más remedio que aceptarlo, igual que tuve que aceptar otras cosas. Salí del armario el día que reconocí que las cintas del coche las había comprado yo. Aún hay quien me dice que me he vuelto un poco hortera, pero siempre he sido así, lo que pasa es que ellos no lo sabían.

Pero hace unos días hice limpieza en el coche y me he deshecho de las cintas. Supongo que sólo ha sido porque ya no funciona el radiocasette.

1 comentario:

David dijo...

Siempre es bueno hacer limpieza periódica de lo que a uno le rodea y que, sin darse cuenta, ha dejado de cumplir el papel que tenía designado.